viernes, 15 de noviembre de 2013

Piés fríos

Siguiendo las huellas de la lluvia ha entrado en Galicia una ola de frío, y en estos días gélido es cuando más pienso en los niños pobres porque carencias, penurias y escaseces, las tienen todas. Si no  poseen dinero ni para comer, menos  tienen para vestirse y calentarse, por eso se me vienen a la mente cada vez que se se me quedan las manos y los pies helados, porque las temperaturas han bajado considerablemente o los copos de nieve, cuya aparición  embellece el paisaje,sin duda, pero congela a las personas. A todas las sociedades que velan por ellos, se lo agradezco en el alma.´

                                                          Piececitos de niño
                                                           temblorosos de frio
                                                           ¿ Como os ven
                                                             y no os cubren,
                                                           
¡Dios mío ?

sábado, 19 de octubre de 2013

Aquel atardecer

Lo más hermoso del día 16 de Octubre de 2013 fue el atardecer,  sereno , plácido, invitando, galantemente al sol que hiciese acto de presencia para completar aquel óleo viviente.
Nadie pensaba en entrar en casa y renunciar al disfrute de aquel nuevo ambiente que había surgido súbitamente, pero las sombras de la noche avanzaban y la mujer amaba la luz y sentía temor de las sombras, de quedar a solas con ellas allí afuera, cuando se escuchaban únicamente los sonidos de la noche y de sus aves, tales como la chotacabra y la lechuza, imagen un poco siniestra de la sabiduría.
 Y entró en su casa y se reconfortó con su ambiente ancestral. En sus oídos resonó una canción de corro antiquísima:: " Quién me diera estar casada, quién me diera tener amor, a la vía, la vía , la madre, a la vía, la vía eléison " . Era rarita pero le traía buenas sensaciones.
otiliaseijas@gmail.com

viernes, 4 de octubre de 2013

Coletitas

Nació  con mal fario la chiquilla, como todas en ese extraño país  pues en ese lugar asiático, es una maldición ser niña, y la familia que la adoptó en otras latitudes, la envió a los santos cielos de una forma misteriosa que está siendo investigada, esa es la verdad por encima de todos los tapujos. Y ahora la consternación es enorme pero ya no podemos hacer nada por ella, solo pedir a Dios que se desvele la autoría del crimen, y que volvamos a ser humanos, recuperando sensaciones y sentimientos.


 

jueves, 26 de septiembre de 2013

Este no es mi Otoño

 
 
Siento caminar el otoño a mi lado, a ritmo lento debido al calor y al cansancio que este extraño tiempo genera, por eso no es grata su compañía. Antes era la estación otoñal la preferida por la gente mayor porque, hay mucha afinidad entre esa estación, con sus pausas y sosiego, con la prudencia y sazón de la persona hecha y derecha, ya asentada, que peina canas como las milongas
de Pipermint, y ama lo auténtico. Este no es mi otoño. de días grises, lluviosos y fríos, de tardes menguadas y noches dadivosas. Soy amiga de la tradición, y deseo que vuelva y me obligue a envolverme en mantas amorosas.
                                                                                                 otiliaseijas@gmail.com

jueves, 15 de agosto de 2013

A la orilla del mar

No era una playa de fina arena sino de toscos guijarros que se clavaban en tus pies de forma

  insoportable. Llevaras el calzado que llevaras notabas esa molesta sensación que incluso te

 dificultaba el caminar, sin embargo siempre estaba llena porque no había otra, o estaba tan lejos que

 su visión se difuminaba en el infinito.

 Se hacinaba  la gente donde podía mojar los tobillos porque allí el poso del agua no se mezclaba con

áspera piedra, solo  a sedimento marino

Algunas personas plantaban sus sillitas de playa en la orilla del mar, se sentaban y conversaban mien-

tras refrescaban los pies.

Dos señoras mayores hablaban confidencialmente y a la vez miraban una bellísima puesta de sol. No

 llevaban mucho tiempo allí y tenían una expresión de dicha  indecible.

De repente una longeva antipática y solitaria, las golpea en los hombros y en tono sarcástico les grita:

¡ Todos al refrigerio¡ ¡Basta de cháchara, bobas!

Las mujeres conversadoras se miraron extrañadas  Una permaneció callada pero la otra protestó por aquella intromisión de mal gusto.
- Cállate, aguafiestas. Iremos al refrigerio cuando nos plazca, no  cuando lo diga una arrabalera
       
Suavemente la señora callada avisó al vigilante de aquella playa artificial para que interviniese antes de que fuese demasiado tarde. Afortunadamente llegó a tiempo, el vigía, pero la mujer callada nunca volvió a vivir aquellas horas de paz mientras el sol iba desapareciendo en el horizonte.
otiliaseijas@gmail.com

viernes, 19 de julio de 2013

La antena

Hay un rododendro cerca de mi espacio verde que conoció tiempos gloriosos luciendo una exhuberante floración y hojas suaves como terciopelo, pero a raíz de la oleada de calor del mes de Julio fue volviéndose mustio y perdiendo esplendor, lenta pero inexorablemente.
En él se acurrucaban muchos pájaros pues se sentían protegidos por aquella planta espesa y recóndita mas al ver que perdía frondosidad se fueron marchando a lugares más seguros. Solo un pájaro Hembra con tres pajarillo  se fijó en la antena instalada en la pared vecina que poseía una especie de cestillos muy acogedores, uno más grande y dos más pequeños. Y empezó a distribuír los espacios: en el cestillo grande se colocó ella y el más chiquitín, y en cada uno de los otros dos acurrucó los mayorcitos que ya empezaban a revolotear. Es una gozada ver aquella antena llena de vida.
                                                                                                                    otiliaseijas@gmail.com



lunes, 24 de junio de 2013

Un coche en la noche

En la horas profundas de sueño le asalta el mismo pensamiento. Un coche se desliza, veloz y silencioso,  por la calle donde todos duermen, donde todos se hallan en la fase cuatro ( sueño delta ), en la que cuesta mucho despertar. Todo está iluminado pero para él solo brilla el vehículo ocupado por varias personas adultas y un niño pequeño, muy enfermo, del que todos están pendientes.
Van en busca del médico a ver si consigue atajar el mal.  Es el facultativo de toda la vida, al que acuden de día y de noche, cuando nace un nuevo miembro de la saga, cuando  el padecimiento reclama alivio y cuando la muerte merodea por los alrededores, sigilosa y calladamente para sorprenderlos en la inopia. Esta vez, no lo conseguirá. Hay muchas manos implorando por el doliente de pocas lunas. Loado sea Dios.


otiliaseijas@gmail.com