martes, 19 de mayo de 2015

Zapatero remendón

Estamos volviendo a tiempos arcaicos en que cuando algo tenía arreglo , se arreglaba y a tirar para adelante;Si tenías unos zapatos que necesitaban unas "tapas "o unas " medias suelas"( qué expresiones tan olvidadas)se llevaban al remendón, los componía concienzudamente y ¡listo! , ya se podían seguir usando, y de esta manera se ahorraban unos dineritos que venían muy bien. Recuerdo una época muy larga en la que una prenda, una chaqueta,un vestido etc,un pelín usada, se les daba a los más necesitados. Ahora mucha gente, aprovecha hasta que sea ponible, una vestimenta, un abrigo, que antes se tiraban casi nuevos. ¡ Cuanto dispendio ! La archinombrada crisis nos ha vuelto más prácticos, más sensatos, más austeros.Y a mi me transmite buenas sensaciones. Siempre hay excepciones, como las grandes fortunas, sihuen gastando a mansalva pero la mayoría han recuperaso el juicio.

jueves, 14 de mayo de 2015

Estaba yo feliz, cual perdiz, porque había terminado un artículo corto pero ameno cuando sin darme cuenta le dí a una tecla que no era la debida, y se borró todo. Disculpen esa torpeza y esperen un nuevo trabajo en breve. Besos de color.

viernes, 8 de mayo de 2015

El reino de la lluvia

Así titula un amigo periodista sus artículos y me encanta el nombre, me gusta como suena, por eso así bautizo yo mi colaboración bloguera de hoy porque trata precisamente de las lluvias, pero con el gran defecto de ser incesante e interminable, afectando a la manera de ser de los habitantes de la verde Galicia. Como dice la intelectualidad, influye en la idiosincrasia gallega. Somos meláncólicos porque decae el ánimo con este llanto que si fuera más dosificado tendría su encanto, incluso podría ser arte, elemento de sosiego cuando le escuchas retumbar en claraboyas y cristaleras. Pero esta nuestra tierra es cuna de la pluviosidad y no es corriente que la Naturaleza consiga administrarla sabiamente estos diluvios eternos y aburridos. Hay momento mágico en los aguaceros, y es el hecho de estar bajo techo pues notas una agradable sensación de seguridad. Quedémonos con ese detalle positivo,ciudadanos.

martes, 21 de abril de 2015

Días grises

Los días grises son interminables. Generan un ambiente monótono que parece vaya aplastarnos de un momento a otro. Todo se ve a medias y hay, evidentemente, falta de vida. Lo único que resalta es un hórreo de color indefinido, tirando a la gama de los marrones. Al pie del granero ancestral se yergue una higuera achaparrada cuyas hojas, de un verde intenso,se mueven imperceptiblemente, sin fuerzas para más, pues los grises días también les afectan a ellas. otiliaseijas@gmail.com

martes, 31 de marzo de 2015

El ramo de flores

Nada es igual en el Agro ( campo, aldea ) o en la ciudad. No me refiero a los eventos importantes que, universalmente, han de adaptarse a determinadas normas; hablo de cuestiones costumbristas y circunstanciales. Íbamos Víctor y yo recrriendo la comarca por las diversas pistas que serpentean estas tierras ferace hablando de nuestras cosas como cualquier pareja que quiere distraerse y oxigenarse. No se veía ni en lontananza ni en cercanías, y sin embargo alguien hablaba en plan comadreo, o chismorreo tan típico de los paisanos y de las paisanas; ¿ por donde pateaban que no se veían? pues sencillamente por un camino paralelo al nuestro con una linea divisoria de espeso arbolado. Discutían porque una pareja había celebrado sus Bodas de Oro y no dejaron flores en el altar. Hace falta ser tontorronas y retrasadillas. Si no dejaron flores, dejaron dineron con el que se compran todos los pimpollos que se quieran. Hay que hablar con fundamento, señoriñas, por favor. otiliaseijas@gmail.com

lunes, 2 de marzo de 2015

La convalecencia

Estaba a punto de hacer su entrada la Primavera y, al abrir la puerta de casa, un pajarillo entonó una hermosa melodía que recreó mi espíritu, alicaído después de un duro y largo período invernal, en el que hubo de todo: inundaciones, frío cortante como navaja de barbero, vientos huracanados, y nieve a trescientos metros con lo que los paisajes nívidos estuvieron a nuestro alrededor, al alcance de la mano. Me marchaba para tierras en las que iba a convalecer de una reciente operación que casi me arrebata la vida, pero los designios del Señor eran otros. No me hallaba en condiciones de viajar sola, mas mi hijo menor, me pudo acompañar, convirtiéndose la convalecencia en un verdadero placer inolvidable. Dábamos paseos matutinos y vespertinos y cuando nos cansábamos él devoraba libros y yo me iba a la piscina de la urbanización y, bajo un sombrero de paja,tomaba el sol vivificador y estimulante. A los dos días de estar allí, el clima bonancible del lugar, como hecho de encargo, llegó otro convaleciente que sobrevivió a un gravísimo accidente impidiéndole durante años poner en el suelo las plantas de los pies. Todos los días mi hijo y yo íbamos a verlo y a conversar con él, y lo agradecía con toda su alma pues éramos los únicos visitantes. Ayuda a los demás y te ayudarás a tí mismo, y así fue. A los dos meses, me encontraba ya totalmente recuperada, y mi, hijo fortalecido por el cambio de aires.¡1 Aleluya !. otiliaseijas@gmail.com